EL BAR DE RICARDO

30 Nómadas

En aquel bar podías descubrir el cielo y el infierno casi mezclándose, era ese tipo de lugar al que llegaban los sueños de la mano del talento, dejando a su paso esa atmósfera casi mágica, relacionándose con las carencias humanas más deleznables. Ese rincón en el que se permitía ser de manera independiente, donde la chispa se convertía en espectáculo y el esfuerzo de tantos artistas se veía recompensado, a veces en el contacto del mayor o menor público (casi siempre lo segundo), que totalmente entregado, convertía si no a los hombres en dioses ni a los dioses en hombres, a estos últimos en seres endiosados.  Otras veces podías casi palpar egos sin ningún equilibrio, aspirando siempre a más, bajo la repugnante máscara de la humildad. La que fue una casa con la libertad por bandera para muchos, también para él, había quedado en un rincón donde alguna vez la…

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