CANDELABROS ETERNOS – Poema.

Mujer-fatal

Tantos son tus besos
qué ya en mis
almohadas no caben,
perfuman la soledad y
no los puedo inventar.

Mejor te dejó la sombra
de los míos,
con sabor a ambrosía y miel
ésos no se olvidan,
en tu mirar, son eternos.

Sólo recordándolos
en los segundos del tiempo,
sentirás la dulzura,
hormiguear lentamente
en tus labios
al palpitar de tu boca.

Aún en la distancia,
malévola
cruel y perversa,
me haces extrañarte,
en está fría mañana
sin cobijo y un café,
donde aun son las seis.

Viento susurrante,
que agitas el ventanal,
del ala Sur,
sacudes la magía
de los recuerdos,
en un mundo de risas,
que aun no puedo olvidar.

Candelabros eternos
postrados en la mesa,
al saber que no éstas
abrazados por el polvo,
abrazados de soledad.

Si he de contemplar
la Luna en tus ojos,
he de ver aquéllos
destellos eternos,
perdidos en el limbo
llamado olvido,
un olvido que no
Quiero aceptar.

Sólo el contemplar
tu mirada,
ya mi vida es eterna,
que hacen que cada
atardecer mí alma séa
un suspiró diferente.

Poeta

 

 

Miguel de Camasca
24/11/15
Derechos Reservados.

 

 

El Club del Ocio – Magazine.

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